Las Progresiones planetarias
El sistema de las Progresiones secundarias (o el método de un día por un
año) son mejores para entender los desarrollos psicológicos y los
periodos de evolución personal y crecimiento intenso, aunque a menudo
corresponden a acontecimientos específicos y también a experiencias
mayores. La confiabilidad de tales Progresiones es bastante buena cuando
usamos los aspectos del Sol progresado y la Luna Progresada, pero
resulta más cuestionable cuando empezamos a usar estas Progresiones de
los otros planetas. Esto puede indicar simplemente que las personas
están más en contacto con los ciclos de crecimiento y desarrollo
mostrados por el Sol y la Luna Progresados. Un aspecto exacto de Marte,
Mercurio o Venus Progresado corresponderá a menudo a tendencias notables
de la vida individual, pero de ningún modo todas las personas podrán
identificarse o relacionarse con su significado supuesto. De ahí que sea
una cuestión de cuán al tanto esté el individuo de sus cambios y
dinámicas interiores, pues algunas personas afirman que pueden advertir
una clara "influencia" de casi todos los aspectos exactos de las
Progresiones secundarias, mientras otras sólo armonizan con los del Sol
y de la Luna. Antes que avancemos con más pormenores en la
interpretación de las Progresiones especificas, es necesario discutir
una cuestión preliminar más: a saber, la diferencia entre los Tránsitos y
las Progresiones, tanto en significado como en alcance de aplicación.
Lo primero que debe recalcarse es que el aserto, repetido a menudo, de
que las Progresiones sólo muestran desarrollos internos y que los
Tránsitos muestran primordialmente cambios de medio ambiente y de
circunstancias es un intento de simplificar en exceso la situación,
ignorando muchos hechos importantes. El intento de discriminar entre
estas dos técnicas de este modo se basa en una dicotomía artificial
entre interior y exterior, personal y ambiental. El mundo externo es un
reflejo de nuestro karma y de nuestra situación, y todos hemos
experimentado cómo un cambio de humor o de actitud nos puede dar una
visión enteramente nueva de las circunstancias externas. Una Progresión
particular corresponde, a veces, a acontecimientos del mundo externo, en
otras ocasiones a cambios de nuestra conciencia, y a menudo a ambas
cosas; y lo mismo puede decirse de los Tránsitos. Cuando nuestro karma y
destino se manifiesta en el mundo externo como circunstancias que
parecen ocurrirnos a nosotros depende en gran parte de nuestro nivel de
autoconsciencia. Un conjunto dado de símbolos astrológicos
puede manifestarse de muchos modos. Los Tránsitos indican cómo el
simbolismo de nuestra vida se desarrolla en el tiempo, exactamente como
lo hacen las Progresiones, aunque los Tránsitos dan mayores pormenores
sobre corto alcance. Las Progresiones indican una estructura más
genérica en un tiempo más prolongado. También descubrimos que los
Tránsitos se refieren a una armonización más especifica de
la energía que puede sentirse realmente con gran inmediatez, mientras
que la mayoría de las Progresiones es índice de humores, nuevos
intereses y nuevas orientaciones en la vida que habitualmente no son
acompañadas por un conocimiento de una diferente modalidad de corriente
energética dentro del campo energético total. Es como si los planetas,
al nacer, establecieran nuestra armonización inicial o nuestro
"condicionamiento cósmico" de nuestra pauta energética, y luego
continuamos vibrando con este ritmo y esa frecuencia a lo largo de
nuestras vidas. Sin embargo, los cambios en el medio ambiente cósmico
(Tránsitos) indican periodos en los vibramos (o resonamos) en armonía o
en discordancia con nuestra armonización natal básica. Un Tránsito puede
de hecho, alterar temporariamente nuestra pauta energética natal,
añadiendo otra vibración a nuestro modo habitual de ser. En ocasiones,
esta nueva corriente energética simplemente terminará luego que concluya
el Tránsito, revelando que fue poco el cambio ocurrido cuando estuvo en
efecto. En otros casos, sin embargo, el individuo parecerá haber
asimilado algo de esa energía (que manifiesta como un alterado enfoque
de alguna dimensión de vida), y evidentemente ocurrió un cambio mayor en
la personalidad. Por otro lado, las Progresiones revelan la
periodicidad fija o la pauta cíclica que todos atravesamos durante
nuestra vida; en otras palabras, el campo energético con que estamos
armonizados desde nuestro nacimiento experimenta natural y regularmente
periódicos cambios rítmicos desde dentro y estos cambios son indicados
por las Progresiones. Pero, la interpretación de las Progresiones ha de
personalizarse, o sea, relacionarse con la naturaleza fundamental del
individuo (y por ende con el mapa natal). Es sólo de este modo que el
uso de las Progresiones (y de los Tránsitos) podrá ser una técnica
constructiva y llena de intuiciones en pro de un mejor entendimiento
personal. Para expresarlo de otro modo: el efecto de toda Progresión o
de Tránsito depende de la naturaleza de nuestra armonización natal con
las energías implícitas en la configuración particular en consideración.
Aunque
los aspectos del Sol Progresado respecto de los planetas natales pueden
interpretarse de muchos modos y con muchas clases distintas de
lenguaje, la información siguiente representan los modos de expresar y
entender tales aspectos. Lo que principalmente hay que recalcar en el
uso del Sol Progresado son los aspectos que aquél efectúa sobre los
planetas o ángulos natales. Hay que también prestar atención a las
épocas en que está cambiando de Signos o Casas, pues estos periodos de
transición son a menudo importantes y el individuo siente que son fases
de reorientación energías potentes
durante un periodo extenso, es casi inevitable que un individuo empiece
a tomar conciencia de algún grado de intensidad interior e impulsos
hacia el cambio, aunque los indicadores simbólicos de este desarrollo
sean los denominados aspectos "menores". Si usamos un orbe de 1 grado
aplicándolo al (y separándole del) ángulo exacto, entonces un aspecto
del Sol Progresado se sentirá durante dos años. Aunque los aspectos
menores del Sol Progresado y sus Trigonos y Sextiles también
proporcionan autotransformación y indican potencialmente una época en la
que la persona puede integrar conscientemente una parte destacada de su
naturaleza. Si la persona está armonizada con las dimensiones más
sutiles de las experiencias cotidianas, tal vez tome conciencia de que
se está activando una mayor pauta kármica, introduciéndole en la luz de
la conciencia. Para quienes no están tan sensibilizados al progreso de
su vida interior, estos periodos empezarán a menudo con algún
acontecimiento o experiencia mayor que, por así decirlo, los obliga a
tratar una parte particular de ellos mismos. E inician una fase de
desarrollo de la personalidad y una acrecentada madurez que
conscientemente no hubieran juzgado necesarias. Cuando el Sol Progresado
aspecta a un planeta natal, nos volvemos más semejantes a la naturaleza
de ese planeta, tal aspecto muestra un periodo de llegar a ser más de
lo que éramos antes. Y este proceso de llegar a ser ocurre ya sea que la
persona sea consciente de él o no, indica un lapso en el que estaremos
metidos activamente en un desarrollo y un crecimiento rápido, y el
alcance de nuestra expresión con el que nos sentimos cómodos para
expandirse considerablemente en tal época.
La Luna Progresada por Progresiones
Secundarias es una herramienta especialmente valiosa, puesto que su
velocidad relativamente rápida hace posible usar no sólo los aspectos
concernientes a los puntos natales sino también la posición de Casa que
ocupa como lineamentos interpretativos. Además el lapso del ciclo
completo de la Luna Progresada a través del mapa de un individuo
(aproximadamente 27-28 años) sirve de complemento perfecto del ciclo de
Saturno en Tránsito (28 y 1/2 - 30 años). La posición de Casa de la Luna
Progresada indica, entre otras cosas, que estamos tomando conciencia de
ese ámbito de nuestra vida y de ese campo de experiencia; nos
sentiremos atraídos hacia aquello y nuestras mentes tienden a
entretenerse en esos asuntos casi constantemente. Por contraste, la
posición de Casa de Saturno en Tránsito, representa específicamente un
ámbito de vida y de expresión en el que estamos trabajando
conscientemente o que las circunstancias nos están obligando a
esforzarnos al respecto. La posición de Casa de la Luna Progresada puede
indicar también algo de lo que sigue:
-Que
tienden a patentizarse viejas pautas de respuesta y actitudes
subconscientes (karma de vidas pasadas) hacia ese ámbito de vida y que se concentrará mucha atención en ese ámbito de experiencia durante todo el tiempo que la Luna esté en esa Casa.
-Que intereses cambiantes se
patentizarán cuando la Luna Progresada cambie de Casa (y especialmente
cuando aspecta estrechamente a los planetas natales).
-Que
nuevos contactos, encuentros o relaciones también tenderán a ocurrir
cuando la Luna cambie de Casas o cuando aspecta estrechamente a los
planetas natales.
-Que
nuestra disposición anímica total será simbolizada por la posición de
Casa, y por tanto que definidos desarrollos psicológicos tienden a
ocurrir cuando asimilamos esta nueva experiencia. (Nótese que la Luna se
relaciona estrechamente con la nutrición, la alimentación, el cuidado
materno, y, de esta manera, con la asimilación del sustento, de ahí que
podríamos decir que nos alimentamos en ese ámbito de experiencia durante
la época en que la Luna está en cierta Casa).
-Que
en algunos casos la posición de la Luna Progresada, muestra las
circunstancias y el medio ambiente cotidianos; pero en casi todos los
casos revela lo que está preocupando a nuestra mente.
-Que
su posición muestra adonde van nuestras energías vitales, hacia qué
campo de la experiencia y tipos de intereses somos atraídos, y hacia qué
ámbito de nuestra vida somos particularmente afectos y sensibles.
Cuando la Luna Progresada (lo mismo
que Saturno en Tránsito) está en una Casa Angular, tiende a corresponder
a un periodo de actividad marcada, cuando está en una Casa Sucedente
con una época de consolidación y construcción o búsqueda de seguridad, y
cuando está en una Casa Cadente con muchas experiencias nuevas y muchos
acontecimientos nuevos, provenientes, a veces, de viajes y tareas
educativas. El movimiento de la Luna Progresada (y hasta cierto punto
esto es también aplicable a los Tránsitos tanto de Saturno como de
Júpiter) puede explicarse más clasificando las Casas según los elementos
de los Signos con los que se correlacionan:
Paso
a través de las Casas de Aire (la 3, 7 y 11): estimula la
planificación, las ideas nuevas, las relaciones nuevas, el intercambio
de ideas, y la obtención de una perspectiva desapegada de las cosas.
Paso
a través de las Casas de Fuego (la 1, 5 y 9): estimula fuertes deseos
de acción y compromisos en cosas que haremos o crearemos, o a las que
aspiramos. Fuertes compromisos con el mundo externo.
Paso
a través de las Casas de Agua (la 4, 8 y 12): estimula la reflexión,
necesidad de retirarse del mundo externo, y aprendizaje profundo. Puede
ser un periodo de marcado crecimiento espiritual y acrecentada
sensibilidad psíquica.
Paso
a través de las Casas de Tierra (la 2, 6 y 10): estimula un
conocimiento de necesidades y asuntos inmediatos relativos al trabajo,
deberes prácticos y, en general, cómo encajar en el mundo externo. En
ocasiones mostrará también periodos en los que se debe soportar cargas o
pagar un Karma especifico mediante arduo esfuerzo.
Debe notarse que la posición de la
Luna Progresada en una Casa de Fuego o Aire indica habitualmente un
humor más alegre en general, en la vida cotidiana que si la Luna
estuviera en una Casa de Tierra o Agua. De hecho, a menudo es
sorprendente cuán notable es el cambio de humor cuando la Luna
Progresada cambia de Casas (o de Signo). Las energías vitales parecen
correr más libre y espontáneamente cuando está en una Casa de Fuego o
Aire, mientras parecen estar abatidas o inhibidas cuando están en una
Casa de Agua o Tierra. Otro factor apropiado para el uso de la posición
de Casa de la Luna Progresada es el fenómeno común de un acontecimiento o
experiencia decisivos que tienen lugar precisamente antes de que la
Luna esté a punto de abandonar cierta Casa y de entrar en la siguiente.
Cuando un planeta está al comienzo de una Casa, a menudo tenemos que
"tomar decisiones" o, por lo menos, llegar a comprender más
conscientemente una nueva dirección de nuestra energía y nuestro
crecimiento; cuando está al final de una Casa, se manifiestan, a menudo
muy clara y concretamente, los resultados de nuestros planes y esfuerzos
(lo mismo que la pauta de nuestro karma en ese ámbito de vida). Es como
si las posibilidades que al principio sólo eran abstractas -sólo vivas
en el nivel de las ideas y las imaginaciones- se canalizaran en forma
especifica. Y, una vez que ocurrió esto, a menudo descubrimos que todo
el ámbito de vida mostrado por esta Casa se estableció más y que ahora
se siente más cómodo y familiar para la persona. Hay otro paralelo
también entre Saturno en Tránsito y la Luna Progresada: a saber, el
regreso de cada uno a su lugar natal entre los 27 y los 30 años de edad.
Mientras el regreso de Saturno se ocupa de la aceptación de nuestro
destino, especialmente en relación con el mundo exterior, el regreso de
la Luna Progresada es un asunto más intimo y subjetivo. Algo parecido al
regreso periódico de Saturno, es época de aprender a aceptarnos como
realmente somos y aceptar nuestras necesidades y sentimientos interiores
como reales y vitales. Pero quizás la implicancia más importante del
regreso de la Luna Progresada sea que nos da la oportunidad de estar
finalmente cómodos con nosotros mismos. Las presiones paternas,
sociales, religiosas y educativas se combinaron todas para volvernos
inseguros sobre quiénes somos y, realmente, indecisos sobre si siquiera
está muy bien que seamos lo que somos. Por tanto, la mayoría de nosotros
desarrollamos desconfianza respecto de partes de nosotros mismos, y a
menudo nos sentimos vagamente incómodos con las partes de nuestra
naturaleza que no recibieron el sello aprobatorio de alguna fuente de
autoridad. Pero cuando la Luna Progresada regresa, podemos dejar detrás
nuestras inseguridades infantiles y a afianzarnos en ser lo que llegamos
a saber que somos, sin culpa, sin tensión, sin tímida torpeza. El Signo
y los aspectos de la Luna natal son importantes de notar a este
respecto; pues el Signo natal de la Luna muestra ciertas cualidades que
podemos empezar ahora a expresar más libremente, y sus aspectos revelan
el grado de tensión que ahora puede liberarse y transformarse
en energía constructiva y creadora. Puesto que el mapa natal es una
totalidad integrada, el modo ideal de analizar el significado de la Luna
Progresada es combinar las cualidades del Signo con el
significado característico de su particular ubicación de Casa.
Los aspectos de la Luna Progresada
Los
importantísimos aspectos formados por la Luna cuando progresa a través
de cualquier mapa, como ya se mencionó, son la Conjunción, la Cuadratura
y la Oposición. En la mayoría de los casos, cuando la Luna hace estos
aspectos a los planetas natales, habrá un desarrollo o una experiencia
perceptible, aunque que hay excepciones ocasionales. Sin embargo, las
Conjunciones de la Luna Progresada nunca dejaron de correlacionarnos con
acontecimientos, experiencias o conocimientos significativos y
notables; de modo que se considera que la Conjunción es, en gran medida,
el aspecto más poderoso y confiable, al que le sigue en orden la
Oposición y luego la Cuadratura. Además, es útil advertir todo otro
aspecto exacto, incluido los aspectos menores, pues si bien tales
aspectos no corresponden regularmente a desarrollos importantes, también
se los verá "actuar" decisivamente en algunos casos. La Luna Progresada
es tan significativa no sólo porque, a menudo, se correlaciona con
cambios interiores sino también porque sus aspectos marcan
tan frecuentemente importantes acontecimientos externos: encuentros con
nuevas personas que serán importantes en nuestra vida en algún tiempo
futuro; nuevos intereses y actividades que se desarrollarán en el
futuro; e importantes transiciones, viajes y decisiones. De hecho, los
aspectos de la Luna Progresada se manifestarán como claros
acontecimientos externos, incluso en un porcentaje mayor de tiempo que
los aspectos del Sol Progresado. Es como si la Luna Progresada
simbolizara la aguja de un reloj que indica acontecimientos y
situaciones kármicos que necesitamos encontrar en el mundo externo. El
uso de un orbe rígido de un grado o dos para estos aspectos no es casi
tan útil como utilizar un orbe de tiempo. Como guía general,
se recomienda el uso de un máximo de un orbe de un mes (antes y después
del aspecto exacto), tiempo durante el cual puede manifestarse la
situación potencial indicada. Este parece ser el enfoque exacto; y la
razón de ser de esto es, simplemente, que muchas Progresiones (y también
Tránsitos) no parece "actuar" hasta que la Luna en Tránsito los
conecta. De ahí que,
usando un orbe de un mes, habrá dos tiempos diferentes en los que la
Luna en Tránsito entra en Conjunción con cada punto implícito en el
aspecto Progresado. Los aspectos lunares Progresados actúan
habitualmente durante un mes más o menos, a no ser que haya Conjunción u
Oposición, que son los aspectos más potentes y pueden actuar durante un
periodo algo más prolongado.
La Luna Progresada a través de las Casas
Casa 1: El
inicio de un nuevo ciclo, cuando la persona a menudo cree que está
ingresando en lo que le es propio, después de que toda clase de factores
escapaban a su control y sentía que se le impedía, ahora sí, está en lo
suyo. Surge la sensación de la necesidad de una mayor libertad,
inmediatez y espontaneidad, al mismo tiempo existe una falta de certeza.
Se dan cambios fundamentales en la vida: matrimonio, divorcio,
nacimiento de un hijo, cambio de profesión. Más profundamente hay un
comienzo en el nivel del carácter. Cualquier decisión en Casa 1 es como
un contrato. Es algo que nos ata. Somos influenciables en ese periodo.
La indecisión se vuelve parte del carácter. Existe una nueva visión de
quienes somos. Es importante observar la impresión que tenemos de la
gente cuando la conocemos. No tenemos idea de lo que estamos haciendo
¿Cómo no cometer errores? Es un periodo para ser egoístas, todo pasa
rápido y las cosas suceden sin control, hay un sentimiento alocado de
liberación.
Casa 2: Surge
la necesidad de establecer un ritmo de trabajo, de ganarse la vida y
planificar con más coherencia. Se inician los cimientos de muchas clases
de seguridad (especialmente la material), sobre la base de valores más
profundos y prácticos. La Casa 2 es la del dinero y ¿quién tiene
suficiente dinero? Nunca nadie tiene suficiente dinero, la pobreza es
humillante y generalmente se esconde a través de la arrogancia, aunque
también hay ricos arrogantes. Si tenemos dinero nos sentimos con
confianza, con seguridad, con una sensación de poder hacer lo que
necesitamos y queremos y hasta darnos lujos materiales; Podemos
concretar las cosas, los proyectos, los sueños; sin embargo no es sólo
el dinero en otro plano es la autoestima, los recursos, las relaciones,
la seguridad. Cuando la Luna progresada pasa por la Casa 2 todo esto se
pone a prueba, en Casa 1 se tiene el valor, la visión, pero en Casa 2
tal vez no se tienen los recursos para continuar. En este periodo
debemos entender lo que nos hace sentirnos seguros o inseguros, en
cuanto lo resolvamos se recupera la confianza en uno mismo.
Casa 3: En
la Casa 3 nos volvemos sensibles a los demás, nos percatamos de la
importancia de los hermanos, vecinos, necesitamos información y tomamos
consciencia de que podemos aprender de los otros, el ser se llena de
curiosidad, frecuentemente existe una apertura y un fuerte deseo de
tener una variedad de experiencias que nos parecen interesantes, cosas
impredecibles ocurren, estímulos diferentes, así como el sentimiento de
que necesitamos aprender y ser más versátiles, no olviden que es la Casa
de la comunicación y de los estudios, por tanto, es un buen momento
para iniciar algún proyecto pendiente en este sentido.
Casa 4: Tomamos
consciencia del final de un ciclo y las agitaciones de uno nuevo. Casi
siempre es una época reflexiva en la que necesitamos intimidad y alguna
clase de "vientre" social, doméstico o familiar en el que nuevas partes
de nuestra personalidad se incuben y se desarrollen en una atmósfera
protectora. Es la hora de saber en qué nos hemos convertido; en Casa 1
es el comienzo material, el nacimiento, el cuerpo; en Casa 4 el
nacimiento es interior, invisible. La personalidad va juntando las
experiencias para el alma, después de 7 años el alma ha cambiado, ahora
necesitamos descubrir quienes somos. Época de preparación y de profunda
reflexión, es muy posible que nos quedemos más en casa. Es un buen
periodo para actividades terapéuticas, momentos en silencio, observar
los sueños, estar tranquilos, invitar el inconsciente a hablar y solo a
través de la calma lo logramos.
Casa 5: Más
confianza y exuberancia. Al percibir nuestras aptitudes más exactamente
y al comprender más claramente nuestras posibilidades de triunfo y
creatividad, empezamos a afrontar riesgos al expresarnos y al satisfacer
nuestras necesidades de reconocimiento, amor, goce. Época de que
“tomemos medidas” para ver cuánto podremos realmente realizar si tenemos
y nos damos la oportunidad. Nos sentimos renacer, volvemos a lo
sencillo, lo simple, nos volvemos como “niños”, es más corto y más
intenso. Periodo de Fiestas, aventuras amorosas, (crecimiento espiritual
a través del sufrimiento), tiempo para recargar las baterías del
placer, los compañeros de juego pueden ayudar. Los amores no
necesariamente son eróticos. Estos amores no duran mucho o solo son
platónicos, lo cual no quiere decir que sean superficiales. Solo que
estamos en resonancia con la juventud.
Casa 6: En
este periodo es bueno para hacer una purificación de nuestra
personalidad, es como hacer un inventario de lo que se ha hecho mal, no
se trata de sentirnos culpables, no hay que resolver nada, solo
reconocerlo. De no hacerlo y no reconocer no querer ver el mal, pues nos
enfermamos. La enfermedad es una realidad compleja, puede ser
psicológica la enfermedad, no solo física. Y nos “retrasa” físicamente
para instarnos a que volvamos a evaluarnos mejor. A veces es un poco
deprimente, cuando advertimos todo lo que anda mal. Podemos también
buscar alguna senda de disciplina o de desarrollo personal o
discipulado; un gurú nos enseña a trabajar con nosotros mismos, y puede
ser desde una persona hasta la misma vida y sus problemas cotidianos los
que sean el gurú. Durante esta época, la felicidad proviene
principalmente del trabajo dedicado y del servicio que podrá absorber
nuestra energía mental. La 6 es la Casa del trabajo y las
responsabilidades por las que fácilmente éstas se verán incrementadas.
Las soluciones involucran otras personas, y se van resolviendo después
en la Casa 7.
Casa 7: Sensación de que nos atraen vigorosamente hacia
la participación y el compañerismo. Más energía ingresa en las
relaciones individuales o en los tratos con el público (o ambas cosas).
Nuevas relaciones comienzan y terminan las viejas, especialmente cuando
la Luna avanza hacia el final de la Casa. Más proclividad hacia
compromisos sociales de toda clase. Emerge en nosotros una sensación de
vigorosa atracción hacia los demás, recordemos que la 7 es la Casa del
matrimonio y de los socios. Las relaciones se ven enfatizadas, renovamos
nuestras amistades a las cuales les platicamos nuestros problemas, son
quienes nos complementan en estos momentos. Es importante en este
periodo darnos el tiempo para estar con la gente.
Casa 8: Profunda
orientación hacia los sucesos de la vida. Para muchas personas, una de
las épocas más pesadas y profundas de sus vidas. Son comunes los
intereses de orden ocultista, metafísico y espiritual, cuando hay
preocupación por la polaridad negativa y sus manifestaciones: codicia,
egotismo, tacañeria, y todo lo cual causa a menudo fuertes conflictos
interiores y sufrimiento. En el mejor de los casos, época de depuración
personal y de la búsqueda de valores más profundos, habiendo roto con
bastantes tabús, tras haber visto como superficial y vacíos nuestros
valores condicionados por lo social. A menudo tenemos la sensación de
estar en el purgatorio.
Casa 9:
Orientación hacia la expansión de nuestros horizontes, hacia el
conocimiento de cuál es, en última instancia, nuestra personalidad
verdadera, en desarrollo y mejoramiento, y hacia la búsqueda de un modo
claro e idealista de vida o de un conjunto de creencias. Para quienes
están buscando, éste es un periodo de búsqueda e indagación incesante.
Para quienes creen haber encontrado algo, ésta es a menudo, una época de
compartir eso con los demás mediante conversaciones, pláticas,
publicidad, etc. Viajes de vastos alcances, en lo interno o en el
externo, son un fuerte impulso.
Casa 10:
Entramos a otro ángulo, otro comienzo, es el último inicio, estamos
maduros, algo muy desarrollado, la Casa 10 representa a la comunidad, y
nuestro destino en la comunidad. Hay muchos sentidos en la palabra
“trabajo”. ¿Qué tan creativo eres? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos a
la distancia en este contexto social? ¿Hay cambios?, necesitamos una
nueva expresión de lo que somos. Las oportunidades van a surgir, hay que
estar alertas. Es cuando estamos maduros para dar. La felicidad depende
de jugar, el rol significativo en la comunidad, puede existir una
posibilidad después de todo. Ambiciosa orientación, pensamiento
constante sobre el logro de algo o sobre el trabajo en pos de algo.
Enfoque impersonal de la vida, en el que los demás encajan con nuestros
objetivos prácticos o no encajan para nada en nuestra vida. Fuertes
deseos de lograr algo o darnos cabida en el mundo. Con más frecuencia,
esto indica un pico en el esfuerzo en pos del logro que el hecho de
realmente alcanzarlo, especialmente para personas de menos de 35 años.
Casa 11:
Desarrollo de un creciente compromiso social, de la responsabilidad
social, y del deber, donde comprendemos nuestra finalidad en relación
con muchos otros seres humanos (o sea, cómo encajamos en sus vidas y qué
necesidades de ellos satisfacemos). A menudo, sensibilidad hacia
nuestra popularidad o falta de ésta, y a ser aceptado por los demás.
Puede ser época de servicio para muchas personas, derramando a veces
nuestro conocimiento sobre ellas.
Casa 12:
Época importante en los que nos sentimos volcados sobre nosotros mismos
y lanzados a la deriva desde de todas las viejas amarras que otrora
dieran orden y significado a nuestra vida. Puede ser tiempo de soledad
(debido a las circunstancias o a nuestra necesidad interior de
retirarnos del mundo). Época en la que ocurre todo lo que puede ocurrir,
dejándonos sólo con la esencia y el significado espiritual de
experiencias pasadas. Es una Casa profundamente humana, no es lógica, si
se pasa bien el viaje de la Casa 11 es fácil llegar a la Casa 12. Las
cosas que se tienen que ir se va a ir, y las que se tienen que quedar se
van a quedar. En esta época nos sentimos volcados sobre nosotros mismos
y lanzados a la deriva desde todas las viejas amarras que otrora dieran
orden y significado a nuestra vida. Puede ser tiempo de soledad (debido
a las circunstancias o a nuestra necesidad interior de retirarnos del
mundo). Este momento nos deja solo con la esencia y el significado
espiritual de experiencias pasadas.
La posición del Signo de la Luna
Progresada debe recibir también alguna consideración en todo mapa,
aunque raras veces simboliza algo extraordinariamente importante si se
lo considera separadamente de su posición por Casa. Sin embargo, puesto
que un mapa natal es una totalidad integrada, el modo ideal de analizar
el significado de la Luna Progresada es combinar las cualidades del
Signo con el significado característico de su particular ubicación de
Casa.