jueves, 30 de enero de 2025

Adivinación y Astrología en el Mundo Antiguo . José A. Delgado Delgado y Aurelio Pérez Jiménez

 

 


 

 La adivinación es una práctica integrada plenamente en la vida pri-
vada y pública de las sociedades tradicionales, de tal manera que en ellas
juega un papel central tanto en las decisiones de los individuos como en las
que afectan a la comunidad en su conjunto. En este sentido se documentan
extensamente en las fuentes de conocimiento prácticas adivinatorias en bue-
na parte de las culturas del Próximo Oriente antiguo, la Antigüedad Clásica,
de amplias regiones de Asia, África y América a lo largo de su historia, así
como también de la Europa medieval y moderna1.
En estas sociedades en las que la adivinación forma parte regular
de las instituciones de gobierno y la vida social, los hombres estiman que
los sistemas adivinatorios reposan sobre principios racionales, pues de he-
cho se ajustan a los mismos fundamentos que los que regulan la práctica
del derecho, la política o la administración. En estas sociedades, además, el
‘adivino’ forma parte del cuerpo de agentes responsables de la vida en co-
mún del grupo, y sus competencias se deinen y delimitan en relación con
las de los otros garantes de la vida social. La ‘racionalidad adivinatoria’ no
formaba, pues, un sector aparte ni una mentalidad aislada, sino que estaba
coherentemente inserta en el pensamiento social (Vernant 1974a). Hasta tal
punto esto se concebía así, que la adivinación cumple en muchas de estas
comunidades la función de instancia de legitimación de las actuaciones oi-
ciales, proporcionando decisiones socialmente objetivas (pues teóricamente
quedan al margen de intereses particulares) y por encima de cualquier posi-
ble contestación

 

 https://www.academia.edu/29745965/Adivinaci%C3%B3n_y_Astrolog%C3%ADa_en_el_Mundo_Antiguo_2014_

 

 

 

 

 

 


PSEUDEPÍGRAFOS DE LA ASTROLOGÍA GRIEGA. AURELIO PÉREZ JIMÉNEZ.

 

 


 

 

 

 

 Si en otros géneros literarios los escritos de autoría falsa han sido importan-
tes, en el de la astrología (y la alquimia) están extraordinariamente bien repre-
sentados. A esto han contribuido dos razones especiales: 1) la necesidad de
prestigiar con la autoridad de figuras míticas o ya prestigiosas en la época hele-
nística y romana una doctrina que se sentía ajena en el occidente mediterráneo
y cuyo origen se asociaba a Mesopotamia o Egipto. De ahí que la astrología
cuente en la tradición grecorromana no sólo con iniciadores mitológicos como
Prometeo, Atlas, Heracles, Hiperión, Minos, Orfeo, etc., sino también con auto-
res que sistematizaron sus doctrinas, bien porque las recibieron directamente de
la divinidad, por revelación, como Hermes Trismegisto o Nequepso y Petosiris,
Adán, Seth, Henoch, porque su actividad o su filosofía tenía que ver con la
adivinación y los astros (Abrahám, Daniel, Zoroastro, Ostanes, Pitágoras, Hi-
pócrates, Demócrito, Platón, Aristóteles, Galeno) o porque con su sabiduría
estaban capacitados para el magisterio astrológico entre los griegos (Salomón,
Manetón y el mismo Alejandro). 2) El otro motivo, difícilmente diferenciable
del primero, es la intención de ocultar la práctica astrológica a la que responde
la redacción de estos escritos; práctica que es discutida por los filósofos provi-
dencialistas (como los platónicos), por los escépticos e incluso perseguida por
los decretos de expulsión que se dictaron en Roma desde la época republicana
hasta los primeros siglos de oficialidad del cristianismo (IV y V),1 cuando to-
man el relevo las proclamaciones de anathema que leemos en los Concilios.2
Así, puesta bajo el nombre de autores respetados por todos y, en el caso de los
cristianos, de sus patriarcas y otros héroes bíblicos, los autores de estos saberes
heterodoxos esperaban eludir su responsabilidad y poner a salvo los contenidos
que divulgaban. Y ciertamente lo consiguieron, a juzgar por la cantidad de
1tratados o fragmentos de ellos que conservamos en los manuscritos occidenta-
les y bizantinos.

 

https://www.academia.edu/3160204/_Pseudep%C3%ADgrafos_de_la_astrolog%C3%ADa_antigua_?email_work_card=view-paper&li=0 

 

 

LEER EN EL CIELO: ASTRÓLOGOS LITERARIOS. DE IMPERIAL A CERVANTES. Luis Miguel Vicente García

 

 


 

 

 La concepción de la ciencia en el humanismo renacentista puede perfecta-
mente ser estudiada en relación con la literatura, porque la idea que se tenía
entonces del mundo como una unidad viva con todos sus miembros interco-
nectados afecta también a la relación de los saberes entre sí. El positivismo
trajo como efecto secundario un tipo de delimitación de las ciencias que, si
bien facilitó avances en lo que se nombra como especialidades, borró los nexos
que unen los distintos conocimientos y se olvidó de la analogía universal, que
veía en todo una red de nexos universales que posibilitaba ver una cosa en
otra, abajo como arriba.
Un título tan general como el propuesto para esta contribución conlleva una
mirada panorámica. La organización de este Seminario me encargó esa visión de
preferencia sobre el estudio de un autor concreto y he tratado, pues, de escribir
una introducción sobre cómo se crea y evoluciona la imagen del sabio astrólogo,
poeta y guía casi siempre, en la literatura castellana desde el primer humanismo
hasta el final del Barroco e investigar en cómo se emplea una poética de imágenes
celestes nutrida y desgajada de un sistema de pensamiento hermético, que fue
especialmente fecundo desde el Renacimiento italiano hasta el Racionalismo.

 

 https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/670658/leer_vicente_edo_2008.pdf?sequence=1

 

 

martes, 28 de enero de 2025

Paula Findlen (ed.), Athanasius Kircher. The Last Man who Knew Everything (Routledge, Nueva York/Londres, 2004) (Traducción española).

 

 


 

 

 

 Cuando me interesé por primera vez por Athanasius Kircher a mediados de la década de 1980, había muy pocas personas, fuera de los miembros selectos de Internationalen Athanasius Kircher Forschungsgesellschaft (f. 1968) y el académico australiano John Fletcher, que habían oído hablar de él. Entre los que lo habían hecho, lo más probable es que temieran por mi cordura al elegir un tema tan poco prometedor, tal vez incluso absurdo. Me parece recordar que me preguntaron más de una vez: “¿Así que quieres escribir sobre ese erudito loco, ese jesuita extraño, el hombre que lo entendió todo mal?” Afortunadamente, no todos se sintieron así. Mi primer agradecimiento es para Martha Baldwin, quien pasó una velada conmigo en Roma en 1987 discutiendo nuestro deleite mutuo en el Padre Athanasius. John Heilbron, cuyo temprano interés en la filosofía natural jesuita llenó la Biblioteca Bancroft con muchos de los libros de Kircher, sin darse cuenta contribuyó a la génesis de este proyecto al hacer de Berkeley un lugar extraordinario para iniciar esta investigación. He tenido la suerte de estudiar en dos instituciones diferentes que valoraron a Kircher, ya que la Universidad de Chicago — como lo deja claro el reciente catálogo de Ingrid Rowland, The Ecstatic Journey también contiene una excelente colección Kircheriana que usé con mucho gusto en 1985- 1986, antes de trabajar con sus manuscritos en la Universidad Gregoriana de Roma.

 

 

 https://www.academia.edu/126663245/Paula_Findlen_ed_Athanasius_Kircher_The_Last_Man_who_Knew_Everything_Routledge_Nueva_York_Londres_2004_Traducci%C3%B3n_espa%C3%B1ola_?auto=download&email_work_card=download-paper

 

 

Introductions to Traditional Astrology - Benjamín Dykes.

 

 


 

 

 

 El texto está en inglés.

 

 https://pdfcoffee.com/qdownload/introductions-to-traditional-astrology-ben-dykespdf-pdf-free.html

 

 

Astrology and the Authentic Self. Demetra George.

 

 


 

 

 El texto está en inglés.

 

 https://dn720003.ca.archive.org/0/items/demetra-george-astrology-and-the-authentic-self-integrating-traditional-and-modern-astrology/Demetra%20George%20-%20Astrology%20and%20the%20Authentic%20Self_%20Integrating%20Traditional%20and%20Modern%20Astrology.pdf

 

 

House Division, Planetary Strength, and Cusps in Hellenistic Astrology. Robert Schmidt

 

 


 

 

 

El texto está en inglés.


https://pdfcoffee.com/qdownload/house-division-robert-schmidt-pdf-free.html

 http://cura.free.fr/quinq/02schmi.html

 

 

lunes, 27 de enero de 2025

Si no te gusta la Astrología tradicional, te vendo contenido psicológico 27 01 2025.


 

 


 

 

 

Nuevo vídeo en mi canal de Youtube.

Estaré encantado si comentais.

 

 

 


 

 

 

 

 

LOS COMETAS EN EL MUNDO ANTIGUO: ENTRE LA CIENCIA Y LA SUPERSTICIÓN.

 

 


 

 

 Uno de los fenómenos celestes que más atrajo la atención de los antiguos fue-
ron los cometas, sobre todo por las connotaciones negativas que su aparición suscitaba y el
terror que producía. Eso explica que griegos y romanos escribieran varios tratados De come-
tis, la mayoría perdidos, siendo el más amplio de los que nos ha llegado el de Séneca, que
constituye el libro VII de sus Naturales Quaestiones. Apoyándonos en todo momento en
las fuentes literarias griegas y romanas, en este artículo analizamos las distintas teorías que
se formularon acerca de su origen y naturaleza, así como las tipologías que se establecieron
principalmente según su forma y detallamos algunas de las apariciones de cometas que más
impresionaron entonces.

 

 https://www.divulgameteo.es/fotos/meteoroteca/Cometas-mundo-antiguo.pdf

 

 

domingo, 26 de enero de 2025

Polémicas anti astrológicas en el Tratado de Astrología atribuido a Enrique de Villena (España, siglo XV). Mariano Villalba

 

 


 

 

 

Los historiadores de la ciencia españoles han calificado al Tratado de Astrología atribuido
a Enrique de Villena (1428?) como “un texto de la primera mitad del siglo XV
representativo de la decadencia de la astronomía española” y que su presunto autor “no es
un científico serio, sino un dilettante con reputación de astrólogo y nigromante”2.
Siguiendo este enfoque, heredero del que se construyó a partir del siglo XVII en la
tradición occidental cuando los principales filósofos desarrollaron el enfoque y el método
que fueron conformando la ciencia moderna, se ha considerado que el Tratado “da una
visión general del cosmos que es la que cabía esperar de un hombre culto de la época que
no fuera un profesional de la materia”3. Desde la filología también han señalado que “la
astrología de la segunda mitad del siglo XV se desprende de su herencia oculta o hermética
y se decanta por lo que se entendía desde las primeras definiciones de San Isidoro por la
astrología natural o astronomía” y que “parece, como en el Tratado atribuido a Villena, que
las cosas de la astrología se han simplificado en no pocos sentidos y que la revitalización de
la astrología que Samsó atribuye a la segunda mitad del siglo XV corresponde sólo a la parte de astrología natural o astronomía”4 Desde la perspectiva de la historia de la ciencia y
de la filología, ese “cosmos”, consideramos, no ha sido lo suficientemente explorado en las
múltiples dimensiones que este adquiere.
El propósito de este trabajo es analizar, desde la perspectiva de la Historia Cultural5 y
desde la categoría esoterismo6, las tácticas discursivas realizadas por nuestro magus no sólo
frente a las polémicas anti-mágicas y persecuciones imperantes tradicionales en el
Occidente medieval, sino también ante la necesidad de definir el lugar propio en su
presente, identificando a sus contendientes contemporáneos y su propia identidad como
mago y astrólogo en el contexto cultural de su época7.

 

 https://cdsa.aacademica.org/000-010/117.pdf

 

 

INTRODUCCIÓN. ASTROLOGÍA Y CENSURA INQUISITORIAL. Mathilde Albisson

 

 


 

 

 En la Edad Moderna, la diferencia actual entre astronomía —disciplina cientí-
fica— y astrología —seudociencia— no existía como tal1
. Ambas eran consideradas
como ciencias conexas: la primera se ocupaba del cálculo de la posición y del movi-
miento de los astros; la segunda, de sus influjos y efectos sobre la Tierra (Galech
Amillano, 2010: 53)2
. Desde la Edad Media, la astrología era impartida en las univer-
sidades occidentales, sobre todo con una finalidad propedéutica (Lanuza-Navarro,
2006: 577). En España, se enseñaba en las universidades de Salamanca, Alcalá de Henares, Valencia y Sevilla, así como en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús
y la Academia de Matemáticas3
. Lanuza-Navarro (2007b; 2015: 467) recuerda que
la astrología tenía un papel relevante en las sociedades europeas de aquella época;
era concebida como una filosofía natural, que ofrecía una explicación general de
los acontecimientos que sucedían en el mundo 4
. La inestabilidad de los tiempos
hizo que se volviera especialmente popular, pues ante la angustia del porvenir, traía
esperanza y seguridad (Grenet, 1994: 48).
En aquella época, se solía dividir la astrología en dos ramas. Por un lado, la
«astrología natural», enfocada en la observación de los movimientos de los astros,
predecía fenómenos que se derivaban de causas naturales (por ejemplo, los fenómenos
meteorológicos). Por otro lado, la «astrología judiciaria» (o adivinatoria) pretendía
interpretar el movimiento de los astros para vaticinar acontecimientos y el destino
de los hombres (Grenet, 1994: 43; Galech Amillano, 2010: 53; Sánchez Menchero,
2010). Según explica Galech Amillano (2010: 55), la división de esta disciplina en
dos ramas diferenciadas no fue obra de los astrólogos, que consideraban toda la
astrología como natural, es decir, basada en la observación empírica, sino de teólogos,
que discriminaban, según sus propios criterios, la «buena astrología» (la astrología
natural) de la «mala astrología» (la astrología judiciaria), la cual entraba en conflicto
con la ortodoxia católica. Esta misma contraposición se recoge en el Diccionario de
Autoridades (Real Academia Española, 1726: 452):
Astrología. Tratado o sermocinación de los astros, la facultad que discurre y trata
de sus influencias y predicción de lo venidero. Divídese en dos partes: la que solo
se emplea en el conocimiento de las influencias celestes por observaciones de cosas
naturales, como el cortar madera en ciertas lunas para que no se carcoma, y otras
cosas semejantes, tiene el nombre de astrología natural, y es lícito usar de ella; la que
quiere elevarse a la adivinación de los casos futuros y fortuitos se llama astrología
judiciaria y esta, en todo o la mayor parte, es incierta, ilícita, vana y supersticiosa.
Aunque tal distinción se remonte al siglo XVI (Galech Amillano, 2010: 53), el
enfrentamiento entre religión y astrología adivinatoria era mucho más antiguo. De
hecho, desde los primeros tiempos del cristianismo, la última entró en conflicto con
la Iglesia en la medida en que proponía una creencia alternativa a la religión reve-
lada y pretendía conocer lo que se pensaba estar en poder de Dios (Damanti, 2010:
112). El determinismo de sus predicciones era incompatible con los presupuestos
cristianos de la Providencia divina y del libre albedrío (Baldini, 2001: 80-84) pues si el destino de los hombres estaba inscrito en el cielo, ¿qué espacio quedaba para
la libertad humana?
Pese a varios intentos de regulación por parte de la Iglesia5
, no fue hasta el Conci-
lio de Trento cuando la astrología judiciaria pasó a ser objeto de especial persecución
religiosa, junto con las demás artes adivinatorias (Baldini, 2000: 333). Además de la
prohibición conciliar, esta rama de la astrología resultaba especialmente controvertida
porque enlazaba con problemáticas de algunos de los grandes debates teológicos de
la época. Particularmente, la cuestión de la predestinación, del libre albedrío y de la
libertad moral del individuo era objeto de querellas entre protestantes y católicos y
constituía el meollo de la polémica de auxiliis, sobre la gracia divina, que enfrentó los
dominicos a los jesuitas (cf. Vázquez, 1979: 437-443). En 1586, la bula Coeli et terrae
de Sixto V prohibió ejercer el arte de la astrología judiciaria así como leer y poseer
libros sobre esta materia (Gernert, 2014: 105-106; Sarrión Mora, 2006: 181-187).
Ya algunas décadas antes, el Índice romano publicado en 1559 había prohibido los
libros que contenían adivinaciones sobre sucesos contingentes:
libri omnes […] in quibus […] magicae artis vel astrologiae iudiciariae divinationes
circa futuros contingentes eventus aut eventuum successus sive fortuitos casus6.
Esta prohibición se recogió luego en el catálogo del Concilio de Trento (1564) y
en sus diferentes reediciones. En dicho catálogo, la condena de las artes adivinatorias
quedó plasmada en las reglas generales del Index, que constituían la «ley cuadro»
de la censura católica (Martínez de Bujanda, 2002: 28).
En España, el Índice promulgado por el inquisidor general Gaspar de Quiroga
en 1583 acogió la regula IX del catálogo tridentino relativa a la astrología judiciaria
(también regla IX en el Índice español). A partir de entonces, quedaron prohibidos
los escritos que pronosticaban:
el porvenir que está en la libertad del hombre, los casos fortuitos que han de acon-
tecer o que enseñan a responder lo hecho o acontecido en las cosas pasadas, libres
y ocultas, o lo que sucederá en lo que depende de nuestra voluntad, que son partes
de la judiciaria que llaman de nacimientos, interrogaciones y elecciones7.
Concretamente, se vedaban las predicciones acerca de los acontecimientos
notables en la vida de un individuo (nativitates), los pronósticos que contestaban a preguntas precisas y prácticas (interrogationes) y los juicios acerca de los momentos
idóneos para llevar a cabo una determinada acción (electiones)8
. En cambio, la regla
IX del Índice de Quiroga permitía las partes de la astrología que daban a conocer
«los tiempos y sucesos generales del mundo» (por ejemplo, las catástrofes, epidemias,
sequías, eclipses, etc.), «las inclinaciones, condiciones y cualidades corporales» de los
hombres, así como las predicciones útiles para la agricultura, navegación y medicina9
,
por cuanto dichas predicciones quedaban circunscritas a la lícita astrologia naturalis.
La mencionada regla novena suscitó un acalorado debate acerca de la licitud de
la astrología: mientras que algunos teólogos instaban a la prohibición de las partes
que el Santo Oficio consideraba lícitas, ciertos astrólogos y matemáticos abogaban
al contrario por levantar totalmente la prohibición10
. Las discusiones se prolonga-
ron hasta el Índice del cardenal Bernardo de Sandoval, publicado en 1612 (Pardo
Tomás, 1991: 170). En 1605, con vistas a la publicación de este nuevo catálogo de
libros prohibidos y expurgados, el Consejo de la Suprema pidió a las inquisiciones
locales que escribiesen a las universidades de su distrito para que los profesores más
doctos procediesen al escrutinio de los libros de astrología de que tuvieran noticia
e informasen de los que debían ser vedados o expurgados (Martínez de Bujanda,
2016: 77-78). Pardo Tomás (1991: 176) ha mostrado que esta directiva dio lugar
a numerosas condenaciones, que se recogieron en el Índice hispánico a partir de
1612. En el catálogo de Sandoval, además, se acotó con mayor precisión todavía el
ámbito de lo lícito pues se prohibían los libros y escritos en que se conjeturaban
«futuros contingentes, sucesos o casos fortuitos, o acciones que dependen de la
voluntad humana, aunque en los tales libros […] se diga y proteste que no se afirma
de cierto11
», es decir, de forma categórica, con total seguridad.
El corpus de las obras astrológicas censuradas por la Inquisición a lo largo del
siglo XVII y principios del siglo XVIII es extenso: alrededor de 120 obras prohi-
bidas o expurgadas en los Índices publicados entre 1612 y 1707 (cf. Pardo Tomás,
1991: 153). El presente artículo se centra de manera específica en la censura de las
publicaciones astrológicas en lengua vulgar, que iban dirigidas a un amplio público
y gozaban de una gran difusión (cf. Moll, 1996: 253-260; Durán Lopez 2015: 10;
Sánchez Menchero, 2010)12
. Se aspira, en premier lugar, mediante la identificación
de los aspectos en que se focalizaron los censores, a caracterizar la actitud de la nquisición española frente a una literatura astrológica de gran consumo. El segundo
cometido de esta investigación consiste en dilucidar lo que estaba en juego en el
control de la nutrida producción editorial astrológica en lengua vernácula. Para
acometer estos propósitos, se ofrece en primer lugar, una relación actualizada y
razonada de dichas publicaciones. Tras la valoración general de este corpus, se
examinan los pasajes que fueron objeto de expurgo, a la par que se investigan los
motivos de la censura a la luz de los expedientes de calificación conservados en el
Archivo Histórico Nacional (Madrid). Las publicaciones que conforman el corpus
pueden dividirse en dos categorías: por un lado, los pronósticos anuales, publicados
periódicamente, y por otro lado, los repertorios de los tiempos y pronósticos perpe-
tuos, que a diferencia de la primera categoría eran obras de consulta más perenne
y contenían nociones generales de astrología.

 

 https://www.researchgate.net/publication/338087484_En_mala_estrella_los_pronosticos_astrologicos_y_repertorios_de_los_tiempos_censurados_por_la_inquisicion_espanola_1632-1707




La astrología, una clave para leer la literatura del Siglo de oro: la temática de Saturno y sus hijos. Christine Orobitg

 

 


 

 

 

 

 El presente artículo examina las representaciones de Saturno y de sus hijos en di-
versos manuales de astrología de finales de la Edad Media hasta principios del siglo
XVIII, mostrando su funcionamiento y significación. La segunda parte del artícu-
lo analiza cómo estas representaciones se transmiten a la literatura áurea mostrando
cómo la temática de Saturno y de sus hijos constituye una clave de lectura para dife-
rentes textos literarios. La última parte del artículo se centra más concretamente en el
universo poético original desarrollado por Francisco de la Torre, mostrando que este
espacio singular, marcado por el frío y por la noche, puede y debe ser leído a través de
la clave astrológica, que enriquece y densifica la clave amorosa: si la dama es Sol (de
acuerdo con la metáfora tópica), entonces Saturno y la melancolía, enemigos del Sol
y de Venus, según la tradición astrológica, inducirán la creación de espacios marcados
por el frío, la oscuridad, la carencia y el desamor, pero en los cuales nace, de manera
privilegiada, la palabra poética.

 

 https://ruc.udc.es/dspace/bitstream/handle/2183/36743/Orobitg_Christine_2022_La_astrologia_una_clave_para_leer_la_literatura_Siglo_de_Oro.pdf?sequence=3&isAllowed=y

 

 

Astrología, Inquisición y aficionados: los pronósticos anuales de Carlos de Sigüenza y Góngora. Gina Del Piero

 

 


 

 

 

 

Los pronósticos astrológicos anuales publicados por Carlos de Sigüenza y Góngora
(México, 1645-1700) durante treinta años (1671-1701) no han sido estudiados de
manera exhaustiva por la crítica. Esto se debe a dos motivos principales: la pérdida
casi completa de estos escritos y la preferencia por retratar a Sigüenza como un
científico “moderno”. En este trabajo, proponemos invertir esta tendencia y estudiar
la obra científica de Sigüenza desde la lectura de los escritos astrológicos. Para
ello, recurrimos al libro publicado en 1969 por José Miguel Quintana donde reúne
todos los informes disponibles en el Ramo de la Inquisición del Archivo General
de la Nación (AGN) de México que los oficiales del Santo Oficio realizaron sobre
los calendarios de Sigüenza. Esto nos permitirá conocer cómo fue la relación entre
Sigüenza, la astrología y la Inquisición a lo largo de toda su carrera y aproximarnos a
una respuesta acerca de los motivos por los cuales él nunca abandonó la confección
de los almanaques.


https://ruc.udc.es/dspace/bitstream/handle/2183/36740/Piero_Ginadel_2022_Astrologia_inquisicion_y_aficionados.pdf?sequence=3&isAllowed=y

 

 

sábado, 25 de enero de 2025

La medicina a través de los pronósticos impresos en los siglos XVI y XVII. Carlos M. Collantes Sánchez

 

 


 

 

 

 Bajo el marbete de pronóstico, lunario, calendario, almanaque, juicio astrológico, etc., se concreta un producto editorial de extensión breve que contenía la predicción astrológica para un año concreto, además de otros tipos de textos informativos y lúdicos. Estos pronós-ticos tuvieron una gran difusión y una enorme aceptación que caló a todos los niveles de la sociedad. Junto con la predicción astrológica, natural y judiciaria, estos impresos transmitían conocimientos médicos vinculados con la astrología, como la predicción de enfermedades y sus tratamientos, además de pormenorizados calendarios que indicaban los momentos propicios para realizar sangrías y purgas. El objetivo del presente trabajo es profundizar en la relación entre la pronosticación astrológica y sus repercusiones en la práctica médica, y cómo ambas se integraron en un discurso literario que tenía una repercusión directa en la sociedad. Primero indagaremos en cómo la salud y la prevención de la enfermedad era un tema tratado en la esfera pública; y, segundo, analizaremos el modo de transmisión de esta información hasta finales del siglo XVII a través de los pronósticos en los formatos de pliegos sueltos y folletos. Para ello hemos seleccionado un corpus impreso conformado por cuatro pliegos sueltos de pronósticos astrológicos correspondientes a los años 1579, 1580, 1625 y 1642 y un folleto que corresponde a la edición del Gran Piscator de Sarrabal para 1699. Hemos escogido estas cinco obras porque representan de forma fidedigna la evolución del producto editorial desde el siglo XVI hasta finales del XVII, tanto en su forma y contenido como en la manera en la que se transmitía a los receptores.

 

 https://raco.cat/index.php/Dynamis/article/view/433621/527824

Tras las huellas de Torres Villarroel: Quince autores de almanaques literarios y didácticos del siglo XVIII. Fernando Durán López (coord.)

 

 

 

 

 

 

 Esta obra colectiva, coordinada por el
catedrático de la Universidad de Cádiz
Fernando Durán (Cádiz, 1969), se ins-
cribe dentro del proyecto de investiga-
ción «Almanaques literarios y pronós-
ticos astrológicos en España durante
el siglo XVIII: estudio, edición y crítica
[FFI2017-82179-P]». Su objetivo es
sacar a luz la producción de quince
almanaqueros de la primera mitad del
siglo XVIII y analizar sus obras desde
una vertiente comparativa respecto al
modelo comercial instaurado por Diego
de Torres Villarroel. De esta forma, se
recogen los siete primeros almanaque-
ros bajo el marbete de Variaciones y
otros ocho en el de Desviaciones.

 https://dokumen.pub/qdownload/tras-las-huellas-de-torres-villarroel-quince-autores-de-almanaques-literarios-y-didacticos-del-siglo-xviii-9783968693064.html

 

Juicio y chirinola de los astros. Panorama literario de los almanaques y pronósticos astrológicos españoles. Fernando Durán López

 


 

 

 La época dorada de los almanaques
del siglo xviii —1720 a 1767— está estre-
chamente vinculada a la figura de Torres
Villarroel, ese «pícaro de lo fino / que
oculta su patria y gente»; a su inimitable
figura debemos la visibilidad y profunda
transformación de un género que, a pesar
de su importancia sociológica y literaria,
no ha gozado de gran fortuna entre la
crítica. Los acercamientos han discurrido
a menudo por el frecuentado sendero que
lleva a constatar la presencia o ausencia de
aquellos aspectos que pudieran evidenciar
la penetración del pensamiento ilustrado.
El estudio sistemático de este Juicio y
chirinola de los astros. Panorama literario de
los almanaques y pronósticos astrológicos espa-
ñoles (1700-1767) de Fernando Durán viene
a romper esta dinámica, a «roturar este
erial de sus formas, contenidos, lenguajes y
funciones pretendiendo extraer una clasi-
ficación tipológica», como su autor señala.
Su rigurosa observación de los modelos que
preceden al fenómeno de Torres, así como
el análisis del de este y su impacto en los
posteriores permite entender la evolución
del género, su creciente literaturización,
las rupturas y novedades torresianas y su
impacto, por ello este estudio da mucha
luz, también, acerca de la historia y gené-
tica de otros géneros, como la poesía o el
ensayo, que encontraron acomodo en los
almanaques.

 https://fernandoduranlopez.com/wp-content/uploads/2016/01/resec3b1a-juicio-y-chirinola-cesxviii.pdf

  https://rodin.uca.es/bitstream/handle/10498/19895/301_304.pdf?sequence=1&isAllowed=y

 

 

Los lunarios de Carlos de Sigüenza y Góngora. Laura Benítez Grobet

 

 


 

 

 

 Los lunarios que Carlos de Sigüenza y Góngora escribió, son una ventana para observar el cambio de vía reflexiva en medio del cual se sitúa la obra de este hombre de letras novohispano. Entre la ciencia antigua, cercana a la astrología, de donde provienen los principios que guían la elaboración de los lunarios, y la ciencia moderna, de cuyos principios Sigüenza era uno de los principales lectores en el Nuevo Mundo, el estudio de este caso provee de elementos muy relevantes para la consideración sobre desarrollo filosófico y científico en el continente americano durante el siglo XVII.

 

 https://www.academia.edu/37281145/Los_lunarios_de_Carlos_de_Sig%C3%BCenza_y_G%C3%B3ngora

 https://historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/371_01/siguenza_gongora.html

 

 

An Astrological Guide To Self Awareness . Donna Cunningham

 


 

 

 

 

 

 El texto está en inglés.

 https://ia801706.us.archive.org/30/items/astrology-donna-cunningham-an-astrological-guide-to-self-awareness/%5BAstrology%5D%20Donna%20Cunningham%20-%20An%20Astrological%20Guide%20To%20Self-Awareness.pdf

 

 

viernes, 24 de enero de 2025

A. Ruperti & M.Cavaignac. Las múltiples caras de la Luna.

 

 


 

 

 

 Aunque este libro quiera ante todo tratar sobre la Luna, hay que
darse cuenta de que el papel esencial de la Luna en Astrología de-
pende de su particular relación con el Sol y con la Tierra. Los astró-
logos antiguos entendían muy bien este hecho, que hoy en día tiende
a olvidarse, puesto que se considera al Sol y a la Luna dentro de una
categoría aparte, la de las "luminarias". No se les considera planetas
por los astrólogos occidentales actuales.
Pero para los Antiguos, el Sol y la Luna, en sus movimientos cí-
clicos, manifestaban el mutuo juego de sus dos polaridades, mascu-
lina y femenina y del impulso vital de la Vida universal sobre la
tierra. En el principio, cuando la humanidad vivía aún esencialmente
en el nivel biológico de la manifestación de este impulso vital, se
tomaba este mutuo juego como la base del comportamiento, de los
deseos y de los sentimientos humanos.

 

 https://www.academia.edu/44974637/Ruperti_and_Cavaignac_Las_multiples_caras_de_la_Luna

 

 

jueves, 23 de enero de 2025

El invierno y la primavera astrológicos. De los calendarios zaragozanos a los modelos actuales. José Luis Pascual Blázquez

 

 


 

 

 

 Zaragoza guarda una curiosa afinidad con la Meteorología
astronómica. Los famosos calendarios “zaragozanos” deben el nombre al
gentilicio de Joaquín Yagüe Benedicto y de Mariano Castillo y Ocsiero. El
primero publicó el primer Calendario El Cielo en 1857 y el segundo El
Firmamento en 1861. Tal fue el impacto de ambas publicaciones,
particularmente por sus detallados pronósticos meteorológicos, que dieron
lugar a varios imitadores y plagios, incluso una vez muertos ambos
(Castillo falleció en 1875 y Yagüe en 1880).

 Muchos otros calendarios similares se publicaron en el siglo XIX en
España, pero el término “Zaragozano” quedó como sello de fiabilidad, de
ahí la saga de continuadores espúreos, especialmente de Mariano Castillo,
que hasta dio el marchamo de calidad y seguridad a una guía de Madrid.
Castillo tiene dedicados en Villamayor, antigua pedanía de Zaragoza
donde se crió y está enterrado, una calle y un Colegio de Primaria, además
de un mausoleo con un monolito que le otorgó el Ayuntamiento de
Zaragoza en 1981.

 

 https://www.divulgameteo.es/fotos/meteoroteca/Zaragozanos-Pascual.pdf

 

 

Nuevas técnicas predictivas. Juan Estadella.

 

 


 

 

 

 Esta obra está destinada al astrólogo, profesional o aficionado, que quiera mejorar su
práctica astrológica, en la vertiente predictiva.
Más allá de determinadas técnicas clásicas, como las Direcciones Primarias, las
Secundarias, las Revoluciones Solares o Lunares, los Tránsitos y otras importantes técnicas
que forman parte del repertorio tradicional en materia predictiva, aquí se exponen nuevos
procedimientos para la previsión astrológica que próximamente formarán parte, por
derecho propio, del grueso de herramientas predictivas del astrólogo.
Las variantes de las revoluciones del Sol y la Luna, los SRA, las estrellas fijas en la
predicción astrológica y otras técnicas complementarias, son las propuestas que el autor
presenta para la nueva astrología predictiva del siglo XXI.
Aparte, se ha considerado la rectificación del horóscopo cuando la hora natal es
desconocida y se han incluido 25 horóscopos, rectificados y comentados, de algunos
personajes relevantes en la historia de la humanidad, siendo el tema natal de alguno de
ellos, inédito.
El conjunto de técnicas que aquí se desarrollan, forman parte del sistema predictivo más
avanzado y preciso de toda la historia de la astrología. Con todo, esta disciplina, en su
apartado predictivo, sigue evolucionando y perfeccionando sus herramientas, siguiendo un
camino que no tiene fin, que otros notables astrólogos iniciaron años atrás.

 

 https://pdfcoffee.com/qdownload/nuevas-tecnicas-predictivas-juan-estadella-pdf-free.html

 

 

martes, 21 de enero de 2025

Marco Fumagalli. El cálculo de lotes según Plácido.

 

 


 

 

 


Siguiendo el método de Plácido Titi, las suertes pueden definirse como aquellos puntos de la esfera local que, teniendo la misma declinación que un punto B, distan de ella tantos grados en ascensión recta (RA) como dista un punto C de ella. un punto A en ascensión oblicua (AO) y en la misma dirección. Los puntos A y B pueden ser planetas, cúspides de casas o incluso destinos; El punto C es generalmente el horizonte oriental o el horóscopo (Hor). El nombre y el significado astrológico del lote dependen de la calidad de los puntos A y B, sobre los cuales se calcula el lote: el lote que se calcula desde el Sol hasta Saturno se llama lote del padre ya que estos dos astros son los significantes del padre. Se pueden presentar dos fórmulas generales para el cálculo de lotes, una que nos permite encontrar el AR y otra el AO:

AO (Hor) - AO (A) + AR (B) = lote AR
AO (Hor) - AO (A) + AO (B) = lote AO

  Los dos puntos deben invertirse si en el instante considerado el Sol está debajo del horizonte: por ejemplo, para encontrar el destino de la madre en una figura diurna, tome Venus como punto A y la Luna como punto B, pero si la figura es por la noche se hace lo contrario. Algunos destinos, sin embargo, no cambian del día a la noche, como por ejemplo. el del matrimonio. Indicamos como ejemplo el cálculo del destino de la Luna, también llamada Tychê, o Parte de la Fortuna, y indicada con el símbolo  :

durante el día: AR ( ) = AO (Hor) - AO ( ) + AR ( )
durante la noche: AR ( ) = AO (Hor) - AO ( ) + AR ( )

 

 https://www-cieloeterra-it.translate.goog/articoli.sorti/sorti.html?_x_tr_sl=it&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc&_x_tr_sch=http

 

 

Marco Fumagalli. La suerte horaria, el verdadero horóscopo lunar.

 

 


 

 

 

El cálculo de fortunas es uno de los temas más complejos y controvertidos de toda la teoría astrológica. El método que expone Plácido Titi en el Canon de la Parte de Fortuna , al final de su tratado sobre el Primum Mobile (1657), ciertamente puede definirse como un método "in mundo", ya que se basa en arcos ecuatoriales y no sobre las distancias eclípticas simples del método "vulgar". Su método, como él mismo nos cuenta, es el que le informó su amigo Adriano Negusanzio, "muy experto en la disciplina astrológica según la verdadera doctrina de Ptolomeo". Negusanzio se dio cuenta de la insuficiencia del método vulgar que se basaba únicamente en las coordenadas celestes del Sol y la Luna, sin tener en cuenta la situación local de las dos estrellas. Luego ideó un sistema diferente que respondía mejor al conocido principio ptolemaico: «La suerte, tanto de día como de noche, debe calcularse en base a la cantidad del número que pasa del Sol a la Luna, informando la distancia equivalente a partir del horóscopo según la secuencia de los signos, de tal manera que esa proporción y la configuración adecuada del Sol con respecto al horóscopo y también de la Luna con respecto al destino de la fortuna, por lo que casi parece ser un horóscopo lunar” (Tetr. 3.11).

 

 https://www-cieloeterra-it.translate.goog/articoli.sorteoraria/sorteoraria.html?_x_tr_sl=it&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc&_x_tr_sch=http

 

 

Giuseppe Bezza, Joe Fallisi. El abrazo celestial. Uniones según la astrología clásica.

 

 


 

 

 Es difícil decir cuál es el sentido original de la palabra griega synastria . A juzgar por sus usos no técnicos encontrados en algunos textos astrológicos, podríamos asumir su primer significado como antónimo de desastre. El sustantivo synastria y el verbo synastrein significarían así felicidad, ayuda, el hecho de prosperar, de ser propicio ( 1 ) . Por ejemplo, el Anónimo del año 379 nos dice que la estrella en la cabeza de Ofiuco promete la ayuda de médicos expertos ( 2 ) ; además, que la enfermedad puede aliviarse con remedios a través de Júpiter y Mercurio ( 3 ) .   También es cierto que cada palabra utilizada durante mucho tiempo adquiere nuevos significados, más o menos distintos del original. Sin embargo, son necesarias dos observaciones. Como antónimo de desastre, la sinastría no tuvo éxito, ya que, si es cierto que los hombres conservan la memoria de los desastres, no ocurre lo mismo con el buen orden que se considera que ejerce el movimiento de los cielos en el mundo sublunar; por otro lado, incluso en su significado técnico, synastria está lejos de ser común y es más bien uno de esos términos, en la literatura astrológica griega, que se puede decir que es distintivo de los Tetrabiblos . De hecho, se encuentra tres veces en el capítulo sobre amigos y enemigos (IV, 7), pero también en los comentarios y paráfrasis ptolemaicos, como los de Hefestión de Tebas, Proclo y el anónimo exégeta griego. Entre otros astrólogos, sinastria es una palabra rara, y sólo se podrían citar a Serapión de Alejandría ( 4 ) y Julián de Laodicea ( 5

 

https://www-cieloeterra-it.translate.goog/articoli.unioni/unioni.html?_x_tr_sch=http&_x_tr_sl=it&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc 

 

 

Joe Fallisi. Señora Suerte .

 


 

 

 

En la conclusión de un artículo mío publicado hace unos años sobre “Lenguaje Astral”, se podría leer: «Que algunos clásicos no se refieren explícitamente al uso de coordenadas ecuatoriales para establecer la Parte de Fortuna (o la Parte de Genio - y todos los demás, porque en el cálculo siempre intervienen una o más cúspides), casi siempre deriva de que, siendo un 'horóscopo', daban por sentado el procedimiento técnico, similar al que se utiliza para obtener el Ascendente" ( 1 ) . Ahora ya no podía escribir así. En primer lugar, me di cuenta de que en realidad no estamos hablando de "algunos clásicos", sino de la mayoría de los autores. El propio Giuseppe Bezza, el único entre los modernos que ha retomado el cálculo "mundano" explicado por Plácido ( 2 ) , al igual que sus predecesores, sólo menciona los nombres de Albumasar y al-Nayrizi ( 3 ) , citando también "algunos manuscritos medievales". " , en el último de los cuales, además, el método se encuentra "insinuado" (ver Paolo d'Alessandria, Introducción a la astrología.

 

 https://www-cieloeterra-it.translate.goog/articoli.dea/dea.html?_x_tr_sch=http&_x_tr_sl=it&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc

 

 

¿ Que es la Astrología clásica ? Giuseppe Bezza

 

 

 


 






¿Qué se entiende por astrología clásica? ¿Es ese nombre adecuado para cualquier período de la astrología? Es muy difícil imaginar una respuesta afirmativa, más bien nos vienen a la mente otras preguntas: ¿cuándo y dónde podemos situar el nacimiento de una doctrina astrológica que nos ha sido documentada? ¿Existió una astrología preclásica, su época dorada, su decadencia? Y si, como se ha afirmado a veces en algunos períodos de la historia de las ideas, la astrología se propuso como ciencia, ¿puede nuestro entendimiento aceptar el nacimiento, la decadencia y el desvanecimiento de una ciencia? Además: ¿cómo podríamos llamar ciencia una semiótica de las apariencias que nos parece el nacimiento de un animosum pectus , más que de la mens y de la ratio ? Ya se ha hecho justicia por estas partes de los antiguos, recordando la sentencia de Terencio: mala mens, malus animus . Pero si quisiéramos continuar y centrar nuestra atención en los escritos de los antiguos astrólogos, nos sentiríamos desconcertados por la sobreabundancia y extrema variedad de los procedimientos. Estos procedimientos, que todavía podemos leer hoy en una vasta literatura manuscrita griega, latina y árabe, provienen, suponemos, de un corpus doctrinal egipcio y mesopotámico , pero los antiguos tenían una opinión diferente.

¿Dónde nació esta pretendida ciencia sideral que pretendía unir la contemplación de la suprema belleza de los cielos con rigurosas leyes físicas sobre las apariencias visuales, casi negando la dramática dicotomía de Shelley entre poesía y ciencia? También es cierto que, si podemos discutir razonablemente el declive de la astrología, tan cercana a nosotros y en cualquier caso evidente, no podemos saber acerca de su primera manifestación. Sin embargo, seguimos confundidos ante las declaraciones cándidas e ingenuas de los antiguos sobre los inventores de la astrología. Cuando si. Agustín llama Atlas magnus astrologus ( de Civitate Dei 18,39; cf. Plinio nat. hist. 2,31; 7,203; Vitruvio 6,10,6; Diodoro S. 3,60,2; 4,27,1) retoma la doctrina euhemerística que transforma en sabios a los héroes del mito, pero no sólo a Atlas: Urano, Belus, Toth, Prometeo, Atreo, el centauro Quirón también difundieron la astronomía entre los hombres (ver Jo. Chr. Heilbronner, Historia Matheseos universae a mundo condito ad saeculum post Chr.n. XVI , Leipzig 1742, 54s.). Sí de nuevo. Agustín nos cuenta que Atlas fue contemporáneo de Moisés, quien a su vez, sabemos por Filón, fue un excelente matemático, astrónomo, geómetra, músico y filósofo y aprendió la ciencia caldea de los cielos de los vecinos asirios ( vita Mosis 1,23) . ). Pero incluso antes de Moisés, fue Abraham quien enseñó matemáticas y astronomía a los egipcios, que entonces no lo sabían (Berossos, en Josefo, antiquitates 1,8,2; cf. Eusebio, praep.ev. 9,16). Estos eran hombres que habían recibido el conocimiento de los cielos por revelación.

Junto a la tradición de que la astronomía y la astrología eran enseñadas por ángeles rebeldes (ver Libro de Enoc 8.4), los griegos generalmente creían que habían sido reveladas por los dioses a "reyes queridos por la divinidad" (Luciano, De Astrol. 1; cf. Aquiles Tacio isag. 1), por tanto por don divino, munere caelestum , como dice Manilio (1,26). Revelación de las leyes naturales que producen las estaciones y los cambios de la vegetación, revelación de la eterna emanación o influencia que naturalmente se extiende desde el cielo a toda ley física y moral terrestre, sea colectiva o individual. No podemos dudar de que el hombre percibió en una época remota una cognatio íntima similar entre el cielo y la tierra y se conformó a ella: el emperador chino, en su calidad de hijo del cielo, era responsable ante el cielo de los errores de sus ministros. De la misma manera, cada soberano, en cada época, en cada lugar, ha sentido siempre la necesidad de fundar su derecho divino en la observación meticulosa del rito sagrado. Pero ¿qué conocimientos astronómicos se han revelado? Sin duda primitivo, pero también más complejo de lo que cabría suponer. Si hoy todo el mundo sabe que la Tierra gira alrededor del Sol, esta misma noción va en detrimento de la plena comprensión de los fenómenos aparentes. Si la astronomía y la astrología han formado durante mucho tiempo un todo indisoluble, de modo que a menudo una indica la otra y viceversa, de la misma manera todas las leyes de la astronomía de los antiguos, desde los excéntricos hasta los temblores de la octava esfera, sitúan a la philalêthês como una ley física y natural, la huella ( episema ) de una ley celestial, el fundamento del juicio y la predicción como objetivo último del astrónomo , el amante de la verdad.

«Los hombres originales y muy antiguos - afirma Aristóteles - captaron estas cosas en forma de mito, y de esta forma las transmitieron a la posteridad, diciendo que estos cuerpos celestes son divinidades, y que la divinidad rodea toda la naturaleza. El resto se añadió posteriormente, siempre en forma de mito, para persuadir a la mayoría, y se utilizó para imponer la obediencia a la ley y por razones de utilidad. De hecho, dicen que esos seres divinos son semejantes a los hombres y a otros animales, y añaden otras cosas que derivan de ellos o son muy parecidas a ellos. Sin embargo, si separamos estas adiciones y captamos sólo el contenido original de esas creencias, es decir, que consideraban divinidades las sustancias primarias, entonces tendríamos que estar de acuerdo en que hablaban de manera divina..." ( Metaphysica 1074b ). ¿Quiénes son estos hombres tan antiguos, palaitatoi antropoi ? ¿Son, como leemos en Homero, los habitantes de la ciudad de Troya (Il. 11,166) o los contemporáneos de Servio Tulio (Plutarco Defortuna Rom. 323e)? A nosotros nos parecen esos anthrôpoi palaioi de los que Platón dice que inventaron los nombres de las cosas ( Crat. 441b), palaioi , precisamente, porque pertenecen al tiempo del mito y no pueden situarse en ninguna dimensión temporal.

Si, por el contrario, quisiéramos preguntarnos cuándo apareció por primera vez en Occidente un sistema completo de predicción basado en fenómenos astronómicos, podemos decir que Beroso, Epigenes y Critodemo son los primeros astrólogos que conocemos. Hoy en día se cree que Critodemo precedió al legendario Petosiris, cuya vida ha sido transportada por los filólogos del siglo VII al I a.C., mientras que por el contrario se estima que Critodemo vivió en el siglo I a.C. III aC; así, el mismo Antíoco de Atenas , Praxídico, Timeo, Sarapión de Alejandría y Teucro serían contemporáneos del sacerdote egipcio.

Pero lo que nos gustaría subrayar aquí es que los astrólogos de la época helenística solían especificar, entre sus predecesores, los archaioi y los palaioi . Los primeros son los que empezaron a ocuparse de la astrología, los segundos son los que la inventaron y la mencionaron por primera vez. Conocemos el nombre y la vida terrenal de los primeros, pero los segundos están envueltos en un velo de mito, están en una dimensión atemporal, como el Hermes de mil caras, «a quien nuestros antepasados ​​dedicaron los inventos de su sabiduría» (Iamblichus De mysteriis 1 ,1; cf. son quienes establecieron por primera vez los nombres del arte, como el nombre de agathodaimôn ( bonus genio ) en el undécimo lugar (V. Valens p. 135.2 Kroll), o los nombres y atributos que se remontan a Hermes Trismegisto (Rhetorio , Cat.Cod.Astr.Graec. VIII,IV 126-174). Un ejemplo de ello lo tenemos en Hefestión de Tebas: Panchario no está entre los archaioi , ni entre los palaioi , ya que es su contemporáneo, sino Porfirio (I, 157.1 Pingree), Antígono de Nicea (I, 162-163), Doroteo (I, 263.10-11), los sabios egipcios que le precedieron (I, 258.19) se encuentran entre los archaioi . Los palaioi , por el contrario, son los primeros que observaron las figuras de las estrellas (Ptolomeo Quadr. 1,2 Boll-Boer 8.9), la naturaleza de los planetas (ibid. 1,4 BB 17.8; 1,5 BB 19.24) y de las estrellas inerrantes ( ibid . 1,10 BB 30.7), palaios es el manuscrito que Ptolomeo sostiene en sus manos (ibid. 1.21 BB 49.14).

Para los astrólogos helenísticos posteriores al siglo II. los archaioi son, por tanto, sus predecesores históricos. Éstos, a su vez, basan su doctrina en la referencia a los palaioi (Haephestio I,120.25), entre los que destaca una figura, la de Petosiris, palaios por excelencia (ver escolios en Cl. Pto. quad. Wolf p.111). Nos encontramos, por tanto, ante tres épocas diferentes de la astrología: la antiqui , la veteres , la novi . Entre los novi destaca una figura, no sólo por la exhaustividad de su doctrina o por su conocimiento preciso de los movimientos, sino sobre todo por una nueva concepción y un nuevo método del arte de la predicción astronómica: Claudio Ptolomeo, en el segundo capítulo. del libro tercero del Quadripartitum renuncia al antiguo modo ( archaios ) de predicción, que consiste en la «cualidad combinada de todas o la mayoría de las estrellas y si alguien quisiera realizarla con cuidado se revelaría multiforme y casi infinito" (BB 109.5-7).

Esta forma de predicción es la de los antiguos egipcios que, de hecho, «seguían un método lleno de configuraciones particulares, que parecían infinitas, difíciles de captar y comprender» ( In Cl. Pto. enarrator ignoti nomeis Wolf p.89).

Estos diferentes modos de proceder ( agôgai ) de los antiguos, difíciles de comprender, enigmáticos, como declara V. Valens (p. 242.20 Kroll), constituyen la tradición para los novi astrólogos . Frente a ello, muchos intentan explicarlo, como Vettius Valens, dejando sin embargo el arte tras una secreta sapientia . No abandonar el progreso de la tradición significa preservar su riqueza; significa también hablar su lengua, que no es la de los filósofos, de los naturalistas, de los hombres de ciencia. La actitud de Ptolomeo es diferente; no expresa un rechazo claro y global a la tradición, al contrario: los términos técnicos que utiliza son los mismos que veteres y el objetivo de Porfirio en su introducción es explicarlos a sus contemporáneos ( isag. Wolf 181). Pero es filósofo y científico y prefiere seguir el camino natural, interpretando «con un método propio de la filosofía» ( cuadrángulo 1,1; Boll-Boer 3,6-7) las configuraciones y movimientos de los astros que el conocimiento de la astronomía nos ofrece, aunque ello implique un abandono parcial de la tradición.

De esta manera Ptolomeo se nos aparece como novissimus astrologus. Declaró que la predicción se compone de matemáticas y física, que son la parte demostrativa del arte, y de filosofía, que es la parte concluyente. En la continuación de la astrología griega después de Ptolomeo, seguirán coexistiendo elementos antiguos y nuevos. En el siglo IV, Pablo de Alejandría sigue a Ptolomeo hasta el punto de recomponer su Isagoge por segunda vez, pero no puede olvidar a los "sabios egipcios". El tebano Hefestión parafrasea el Quadripartitum y añade a cada capítulo los métodos, opiniones y aforismos de los archaioi . En el siglo V Retorio, que demuestra reconocer la pureza del método ptolemaico de predicción, en su Instrucción para la interpretación de la natividad (Cat.Cod.Astr.Graec. VIII, 1,243-248) da autoridades diferentes para cada juicio. .

Repasemos las diferentes fases y épocas en las que se profesó la técnica de predicción astronómica. No hay homogeneidad entre ellos, el desarrollo histórico es en cierto modo contrario al desarrollo homogéneo del pensamiento humano. Sin embargo, en la Grecia tardía la astrología era considerada una "ciencia matemática que revela las concatenaciones del destino" (Salustio, de diis et mundo 9,4) y así permanecería a lo largo de muchos siglos. Arte y ciencia matemáticos, no una opinión empírica incierta sobre la falsedad de lo contrario. "Cuando millones de hombres han compartido una opinión durante miles de años, es de suponer que esta opinión universalmente aceptada se basaba en hechos positivos, en una larga teoría de observaciones justificadas por el acontecimiento": así quiere el conde 'Altavilla' para demostrarle a la joven Alicia la creencia en el encanto , de esta manera a veces intentamos defender y salvar la creencia en las estrellas. Sin embargo, ninguna ciencia requiere tales justificaciones. Entre los siglos XVI y XVII, junto a una astrología natural que todavía explica legítimamente, después de la "revolución copernicana", las figuras y movimientos aparentes de los astros hasta llegar a la predicción del tiempo, otra astrología sufre descrédito tanto entre sus profesores como entre sus oyentes: « No sabiendo con qué expresivo título de insulto podrían expulsarlo más violentamente, lo llaman judicial» aunque «cualquier arte científico cualquiera que se ordene con el fin de conocer algún objeto propuesto por el camino y la intermediación de las causas del mismo, como dijo el Filósofo, Scire est rem per causam cognoscere , etc., seguro de que este conocimiento no es más que un silogismo y un argumento, en el que a partir de las proposiciones antecedentes se manifiestan premisas. , y conocido, se deduce la conclusión y el juicio que se desconocía” (Titi, Toque de comparación... 19-20).

Antes de que Newton revelara la ley de la gravitación universal, el pensamiento científico conocía y aceptaba otra ley universal de la naturaleza diferente. Esta ley universal de la naturaleza era astrológica (L. Thorndike, The True Place of Astrology in the History of Science , Isis 1954 p.273). Esta ley se basa en el supuesto de que toda la naturaleza está gobernada y dirigida por el movimiento de los cielos y de los cuerpos celestes y que el hombre, como animal viviente y generado naturalmente en el mundo natural, está colocado por naturaleza dentro de esta ley. De este modo, la astrología es una ciencia tan verdadera y natural como la filosofía: «Es natural porque investiga los efectos naturales, tal como se producen en el cuerpo natural por estas propiedades suyas, que son naturales en las estrellas... es ciencia demostrativa si razona sobre lugares y movimientos de los cuerpos celestes, y de sus cantidades y pasiones, como del eclipse y del nacimiento del sol; pero si se trata de los efectos que causan las estrellas en estas cosas inferiores nuestras, que, siendo mutables, pueden impedir de diversas maneras las operaciones e influencias de los cielos, es una ciencia conjetural, como con razón se la llama. Tomás..." (Titi, op.cit. 1-3). No pretendemos hablar de los siglos más cercanos a nosotros: desde que se legitimó una dimensión proteica de la cultura subalterna, se escaparon los residuos desordenados de una astrología. Pero todo esto se remonta a nuestros intereses. Hasta el Renacimiento, la astrología formaba parte de la cultura científica y participaba de los avatares del pensamiento humano. Rhetorio funda, sobre la autoridad de los archaioi y del método de Ptolomeo, una actitud sincretista de proceder que parece anticipar el erudito enciclopedismo bizantino.

Si Retorio representa la última gran figura de la astrología griega, el nacimiento de la astrología árabe retomará idealmente una atención similar a la tradición de los archaioi y la amplificará enormemente gracias al conocimiento de las culturas de los pueblos sometidos al islamismo. La historiografía moderna anterior a las grandes guerras creía que la llegada del aristotelismo a la cultura islámica, alrededor del siglo VIII-IX, representaba un freno a la especulación astrológica (ca Nallino, Raccolta di scripti ed e inediti , Roma 1944, T.5, p. 20). En realidad, ocurre todo lo contrario. como entre los griegos y los latinos, incluso en la cultura árabe nunca ha habido una separación entre astronomía y astrología, sino que ambas constituyen una sola ciencia, al-nujûm. Albumasar justifica el carácter científico de la astrología basándose en la filosofía natural de Aristóteles y declara que la astrología es una ciencia completa y perfecta en el sentido aristotélico. Las principales autoridades del Introductorium in Astronomiam de Albumasar son Aristóteles, Ptolomeo y Hermes (ver RJ Lemay Abû Ma'shar and Latin Aristotelianism ..., Beirut 1962, 41s). Se trata de las figuras emblemáticas de la ciencia astrológica a lo largo de la Edad Media.

Hasta finales del siglo XVI, el astrólogo era sobre todo un filósofo que interpretaba los movimientos del cielo y las leyes de la naturaleza, era astrónomo y físico, no pocas veces médico, y se consideraba discípulo de Ptolomeo, Galeno; Aristóteles, su pensamiento es el pensamiento de un clásico. Además, Ptolomeo fue considerado aristotélico por los astrólogos árabes y medievales y renacentistas, los fundamentos de Albumasar y al Kindi fueron aristotélicos, y la formación físico-filosófica de los astrólogos de la Edad Media y el Renacimiento fue aristotélica. Pero cuando a las consideraciones racionales se les empieza a atribuir, contrariamente a la opinión de Aristóteles, un grado de certeza mayor que el que ofrece la observación sensible, la que era reina de las ciencias es destronada y proscrita. Estamos en pleno siglo XVII, la física aristotélica entra en una crisis lenta e imparable que presagia la Ilustración, sin embargo asistimos a una de las interpretaciones más significativas de la doctrina astrológica de Ptolomeo basada en una lectura aristotélica del Cuadripartitum de Plácido Titi. Cuando Luis XVIII huyó ante el águila imperial, el Príncipe de Condé creyó necesario preguntar si Su Majestad realizaría no obstante el lavamiento de los pies en la humilde posada del pueblo, donde lo habían arrojado tiempos infelices el día del aniversario de la ceremonia .

 

 https://www-cieloeterra-it.translate.goog/articoli.astrologia/astrologiaclassica.html?_x_tr_sch=http&_x_tr_sl=it&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc

 

 

 



LA ASTROLOGÍA DE CALIDAD, CON JOSEP LLUESMA. QUE APLICAR: ¿ MODERNA, PSICOLÓGICA, O CLÁSICA?

         Una entrevista que me hace la también astróloga Jacqueline Rivas.