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Pido disculpas a los lectores si, después de haber escrito tantos libros sobre Satanás y los exorcismos, me atrevo una vez más a presentarles uno nuevo, aspirando a no repetir sino a completar cuanto he dicho ya. A ello me mueven el Evangelio, san Pablo y la santísima Virgen. Y doy las gracias a mi amigo, el periodista Paolo Rodari, que con paciencia y fidelidad ha compilado muy ordenadamente mis pensamientos y recuerdos y me ha ayudado a escribirlos. Antes de seguir, quisiera decir algo acerca del título escogido, “El último exorcista”. Es un título puesto a propósito para provocar. Es obvio que yo no soy el último exorcista que haya quedado en este mundo. Después de mí vendrán otros que ya están aquí, y son jóvenes. Pero somos tan pocos en el mundo que cada uno de nosotros en su batalla diaria se siente de manera inevitable como si fuera el último, el último exorcista llamado a pelear contra el gran enemigo, el príncipe de este mundo, Satanás
https://libroscatolicosgratuitos.wordpress.com/wp-content/uploads/2019/09/el-ultimo-exorcista.pdf
Desde hace años, siempre que tengo ocasión consulto ese inapreciable tesoro que son los ficheros de la Academia. Hace unas semanas, al ojear las papeletas correspondientes al vocablo 'novador', o 'novator', me encontré con un dato inesperado: el término se había usado ya en el siglo xv. Hasta ese momento, yo había creído que el novador era una figura intelectual de los siglos XVII y XVIII (presente ya en el xvr), de ideas peligrosas en materia de doctrina, y que entre 1680 y 1725 había tenido una actuación brillante en un movimiento de renovación de la ciencia española. Este grupo preparó efectivamente el camino a la Ilustración y se desvaneció después, aunque en su modalidad humanística y doctrinal los novadores continuaron dando quehacer hasta principios del siglo xx. Más o menos, esta era mi composición de lugar sobre el asunto cuando una mañana me encontré ante el desconcertante hecho de que, en un texto del año 1462, ya eran mencionados los 'nobadores', y no precisamente con admiración.
https://webfrl.rae.es/brae_db_pdf/tomo_lxxviii/cclxxv/pinillos_339_347.pdf
La astrología dracónica no deja de sorprender al astrólogo practicante, cuando a través de la lectura de los vínculos entre personas e instituciones se toma conciencia de que los mismos se multiplican exponencialmente al agregar a las técnicas de sinastría tradicionales el componente de lectura dracónico, basado en la proyección de los planetas sobre el zodíaco lunar.