Este trabajo plantea algunas hipótesis que podrían dar cuenta del funcionamiento de la Astrología. Me referiré
particularmente a las teorías de la física cuántica y al paradigma holográfico, a los conceptos junguianos de sincronicidad
y arquetipo, y luego al modelo matricial. Como corolario, se verá el preponderante papel que juega
la conciencia en el significado y materialización del hecho astrológico. El lector tendrá así una visión panorámica
que irá desde el reino de la física al del espíritu, pasando por el reino biológico y el mental.
La Astrología es una amplia y compleja materia que necesita cierto serio estudio
para ser comprendida en profundidad. La intención de mis escritos es hacer su recorrido
tan fácil como sea posible.
Inicié mis trabajos en ella en 1974, y durante este tiempo he conseguido encontrar
algunos atajos. Es decir, una manera de entender su estructura y ordenar los
conocimientos adquiridos en el lugar donde deben ser emplazados.
De manera similar a una guía de viaje, este libro espera ayudar a los nuevos
estudiosos que se acerquen a él, como un curso de introducción a su aprendizaje. Su
recorrido, no obstante, requiere esfuerzo. Sepan que ¡tal vez pueda verse afectada su
actual percepción de la realidad¡
En mis estudios he encontrado el trabajo de Rudolf Steiner, que ha su vez se
extiende a la obra del poeta y científico alemán W.J. Goethe, lo que me ha servido de gran
ayuda al añadirlo a los conocimientos de astrología recibidos por otros medios. Goethe
escribió su visión del Mundo hacia la mitad del siglo XIX como desafío al racionalismo
deductivo de Bacón. Sostenía que la realidad puede ser correctamente percibida por
medio de la inclusión de las experiencias subjetivas del sujeto a estudio, así como a través
de las técnicas objetivas deductivas utilizadas por nuestros científicos actuales.
Los grados de Charubel, son otra interpretación a cada grado del
zodíaco. Según cuenta la historia, Charubel es el nombre que usó John
Thomas (1826-1908), vidente, ocultista, astrólogo, quien a través de esa
extraordinaria videncia que poseía, le dio una imagen simbólica a cada
grado del zodíaco.
Al igual que con los Sabianos de la versión de Dane Rudhyar,
debemos aplicar estos grados a las posiciones de los planetas y las
cúspides de la carta natal. Ellos nos aportarán aún más información.
Se debe tener en cuenta que si pasa del grado exacto, debemos
utilizar el grado siguiente. Por ejemplo, mi Sol está en 4º 53’ de Géminis,
por tanto deberé mirar el grado 5.
Hermes Trismegisto , el “tres
veces grande”, pese a su
cuestionada existencia en el
mundo real dejó una rica y
prolífica obra que sustenta las
bases de la mayoría de las
disciplinas que nutren al mundo
esotérico-espiritual. La
astrología , muchas veces
calificada como “la madre de
todas las ciencias” , no escapa
a esta construcción, y algunas
de sus reglas son aceptadas a
rajatabla como sustento y
metodología de determinadas
formas de realización de
procedimientos astrológicos.
La “Trutina de Hermes” , cuya
autoría se atribuye a nuestro
personaje, recreada luego por
Claudio Ptolmeo en el apartado
nro. 51 de su “Centiloquio” ,
señala con claridad que “el
signo en que la Luna se
encuentre en el momento de
nacer, es el signo que se
encuentra en el Ascendente o
Descendente del momento de
la concepción, y el signo donde ella se encuentre en el momento de la
concepción, o bien el opuesto, será el signo Ascendente del Nacimiento” .
La obtención de una hora de nacimiento segura para el
cálculo de una carta natal, sigue siendo uno de los
principales problemas con los que el astrólogo se
encuentra en el momento en que quiere analizar con
certeza un tema natal.
Es curioso que cada vez que uno solicita el dato de la
hora de nacimiento a la persona a la que se le quiere
levantar una carta natal, la misma, en la mayoría de los
casos exprese, las 5, las 17, 16:30, o peor aún, creo que nací a la mañana, pero en la
partida figura por la tarde. O mi abuela cree que nací a la media noche, pero mi madre afirma
que fue por la tarde.
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